Querer no siempre es poder y desgraciadamente eso duele. Tal vez sea la simple y libre interpretación de las cosas, que debería ser firme y unánime como la pura verdad, pero resulta ser deslizante como la piel de una anguila.
Siempre he creído que lo que uno piensa o siente puede ser compartido, aunque para ser verdaderamente comprendido hacen falta mas que palabras o buenas intenciones.
¿Seria posible que dos personas sintiesen prácticamente lo mismo y encontrasen un modo de hacerse entender sin conflicto?, idear una transferencia de ideas ajena al ego que caracteriza a nuestra especie, permitiéndonos llegar a los demás sin sufrir por el miedo a la incomprensión o causar el inevitable daño colateral.
Siempre he intentado encontrar el momento apropiado para decir lo que pienso, soportando la dureza de la espera en silencio.
Siempre he tratado de hablar sin pretender ofender y a veces me he encontrado frente al insulto o la indiferencia.
No siempre he obrado por el bien del otro y ha brotado en mi el miedo a las consecuencias.
Perder es una dura experiencia, pero no siempre encierra una lección que aprender.
Tal vez deseo mas de lo que merezco o pienso que esta utópica empatía es posible, pero por mucho que me aferre a lo que creo, esa deslizante criatura siempre se escapa.
Mr. NØSIGNAL
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