No se si beberíamos tomarnos la vida como si fuesemos el concursante de un juego, una compleja partida en la que no estamos solos. Hay rivales, aliados y una poderosa estructura que que nos coordina con sus reglas. La trampa está en que esa formula de gestión general no nos respeta a todos por igual y lo que esta en juego es el valor de la propia vida. Pero aunque este sistema económico puede intentar regularnos de forma desigual, sobre la naturaleza no existe control remoto.
Siento que por mucho que me esfuerce no se a que volumen hay que gritar para que nos demos cuenta de que nos estamos convirtiendo en esclavos de una cruel gestión del tiempo. Tal vez no deberiamos olvidar la enseñanza escondida en "Momo", la novela escrita por Michael Ende, que fue llevada a la gran pantalla por Johannes Schaaf para invitarnos reflexionar sobre el autentico valor de las cosas.
Se que estamos dispuestos a quedarnos sin voz por aquello en que creemos, pero puede que debiéramos abandonar el ego y mirar al vecino como un igual con el que aunar fuerzas para escapar de un bucle sin fin, atrapados en la cadena de montaje.
• World Order


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